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Aznar defiende la Posición Común de la UE y reclama libertad para Cuba

“Cada vez que se ha hecho un gesto de apaciguamiento desde Occidente, la dictadura ha respondido con oleadas de represión”

“El dogmatismo de los dictadores de Cuba ha convertido a la isla en la mayor prisión del mundo”

“Tenemos que apoyar con todas nuestras fuerzas a los demócratas cubanos que luchan por la libertad de su pueblo”

“Orlando Zapata no ha muerto en vano. Su heroica muerte ha engrandecido la causa de la libertad del pueblo cubano”

“El régimen no va a ser capaz de sobrevivir mucho más. Sus días están contados”

“Queremos para Cuba un régimen democrático, que garantice la libertad de todos los cubanos y la igualdad en derechos”

José María Aznar

José María Aznar

El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales FAES, José María Aznar, ha reclamado con firmeza la llegada de la libertad para Cuba en un acto de homenaje a los demócratas cubanos organizado hoy lunes, 17 de mayo, por la Fundación, en el que ha defendido también la Posición Común de la UE hacia Cuba.

A continuación, se reproduce íntegramente la intervención de Aznar en el homenaje a la oposición demócrata de Cuba:

Quiero comenzar dando la bienvenida a todos los cubanos que hoy nos acompañan en este acto de homenaje a los luchadores por la libertad de su pueblo.

Algunos se encuentran conmigo en este escenario, representando a otras muchas personas y organizaciones. Otros se encuentran sentados en el patio de butacas de este teatro. Y miles, decenas, cientos de miles de cubanos más nos siguen a través de los medios de comunicación, desde diferentes lugares del mundo, a los que la dictadura comunista ha expulsado al exilio.

Además de todos ellos, hay otros cientos, seguramente miles de cubanos, que van a burlar los mecanismos de censura y represión y van a seguir este acto desde Cuba, gracias al apoyo de los medios de comunicación que hoy nos acompañan.

A pesar de los esfuerzos de la tiranía para impedir la libre información de los cubanos y para evitar que nuestras palabras se oigan en la isla, muchos cubanos, movidos por el ansia de libertad, se las ingeniarán hoy para informarse del homenaje que hoy dedicamos a todos los que luchan por la libertad del pueblo cubano.

Las radios, televisiones y páginas de internet prohibidas por el régimen dictatorial no impedirán que este homenaje a los luchadores por la libertad de Cuba llegue a los oídos de miles de cubanos en La Habana, en Santiago, en Trinidad, en Cienfuegos y en muchos otros lugares de nuestra querida isla hermana.

Este homenaje a los auténticos héroes de Cuba, los que hoy se arriesgan a pasar el resto de su vida en celdas de castigo simplemente por tratar de informarse de lo que ocurre en el mundo, es un grito de aliento a todos ellos.

No estáis solos.
El pueblo español está con vosotros.
Con la democracia.
Con la libertad.

Con los cubanos que luchan contra la tiranía, contra la dictadura, contra la opresión, contra el terror, contra la miseria, contra la mentira.

Permítanme, amigos y amigas, que me dirija de manera muy especial a ellos para decirles que la causa que les mueve, la causa de la libertad, es la más grande a la que se puede dedicar un ser humano, y que su esfuerzo y sacrificio no será en vano.

Todos recordamos hoy a Orlando Zapata Tamayo. Un modesto albañil cubano que cometió el terrible delito de desear la llegada de la democracia a su país.

Orlando Zapata habría celebrado su cumpleaños anteayer. Lo habría celebrado con su madre, que tanto está sufriendo, con su familia, con sus amigos, con muchos otros disidentes.

Pero no pudo. Y no pudo celebrarlo porque la dictadura comunista acabó con su vida. La tiranía comunista se ha cobrado una muerte más en su macabro historial.

Orlando Zapata no ha muerto en vano. Su heroica muerte ha engrandecido la causa de la libertad del pueblo cubano. Orlando Zapata no está con nosotros. Pero su testimonio permanecerá siempre del lado de la libertad.

Quienes queremos para Cuba lo mismo que para España, un régimen democrático, que garantice la libertad de todos los cubanos y la igualdad en derechos, tenemos una obligación moral. Tenemos que apoyar con todas nuestras fuerzas a los demócratas cubanos que luchan por la libertad de su pueblo.

Porque pronto llegará el día en el que podamos contar con la presencia de todos ellos en actos como este.

El castrismo consiguió blindar la isla de la influencia externa durante la Guerra Fría. Incluso consiguió aguantar algunos años más bajo los escombros del Muro de Berlín.

Desde hace más de cincuenta años, ningún cubano ha podido elegido libremente su propio destino. En su lugar, un dictador ha decidido marcar las cartas del futuro de cada persona.

Pero el régimen no va a ser capaz de sobrevivir mucho más. Sus días están contados.

Está cercano el día en que se produzca el entendimiento entre todos los cubanos en un régimen de libertad.

De manera sutil pero imparable se está produciendo un cambio enorme en la sociedad cubana. Un cambio que tiene por protagonistas a cubanos que no se dejan coartar en su libertad, y que están haciendo surgir una sociedad civil contestataria contra los abusos del régimen.

Se trata de una sociedad de voces independientes que expresan sus anhelos de cambio en forma de movilizaciones pacíficas, poemas, recogidas de firmas, canciones, blogs, distribución de libros prohibidos, o simplemente, expresando a quienes les rodean su frustración y el deseo de que el comunismo no siga arruinando vidas humanas.

Personas que hacen de gestos cotidianos, como vestirse de blanco y portar un lirio, algo heroico.

Voces cada vez más difíciles de controlar por la dictadura. Voces que nos recuerdan cómo se conquistó la libertad y cómo se acabó con la tiranía en muchos países del mundo occidental.

Estos héroes cotidianos no merecen luchar solos por la libertad de su pueblo. Y no van a estar solos. Estamos junto a ellos en esta lucha.

El fin del comunismo fue posible en Europa gracias a la valentía de los disidentes, pero también gracias al apoyo y la presión ejercida contra las dictaduras desde el mundo occidental.

Cuba, al igual que el resto de América Latina, es una parte sustancial de Occidente, y no hay nada que la condene de por sí a no disponer de Estado de derecho, libertades individuales, instituciones democráticas y respeto a los derechos humanos.

Aprovecho para agradecer a mis amigos Wilfried Martens y Alejandro Toledo el trabajo que han hecho, desde Europa y América Latina, para hacer avanzar la causa de la democracia y de la libertad.

Y les agradezco también, como no podía ser de otra manera, su participación y compromiso en este homenaje.

No es casual que hayamos decidido celebrar este acto de homenaje durante la Presidencia Española de la Unión Europea, coincidiendo con la Cumbre Unión Europea – América Latina y pocas semanas antes de que se revise la posición común hacia Cuba.

Esta mañana, los cubanos que han participado en el seminario organizado por la Fundación FAES y el “Centre for European Studies” en el Congreso de los Diputados, han expresado la necesidad de mantener la presión a la dictadura desde Europa, haciendo uso de la posición común acordada en el año 1996.

Una posición común que busca promover la transición pacífica a la democracia, fomentando un diálogo constructivo con todos los sectores de la sociedad, y condicionando la relación con el régimen a la obtención de progreso efectivo en materia de derechos humanos.

Defendimos entonces, y lo volvemos a hacer ahora, que Cuba necesita una transición pacífica a la democracia, y ésta nunca llegará de la mano del apaciguamiento y la complacencia.

Las muestras de buena voluntad con el régimen lanzadas desde ambos lados del Atlántico, sólo han dado lugar a oleadas de mayor represión hacia los disidentes. El dogmatismo de los dictadores de Cuba ha convertido a la isla en la mayor prisión del mundo, una prisión en la que los carceleros ejercen su poder contra todos y cada uno de los ciudadanos.

Cada vez que se ha hecho un gesto de apaciguamiento o debilidad desde Occidente, la dictadura ha respondido con oleadas de represión. Así ocurrió con el asesinato de los ocupantes de las avionetas de la ONG Hermanos al rescate en 1996 o durante la primavera negra de 2003.

Pese a ello, hay quienes se empeñan en sostener, desde el Gobierno de España, en sintonía con la dictadura y contra lo que defienden los disidentes cubanos, que la posición común es obsoleta. Se empeñan en sostener que hay que buscar nuevas vías de diálogo y cooperación con la dictadura. Se empeñan en que esa posición común que dice nada sin los disidentes hay que cambiarla por una que diga todo sin los disidentes.

Son los mismos que cierran las puertas de la Embajada de España a los disidentes durante la celebración de la fiesta nacional.

Los mismos que tratan de convencer a la Unión Europea para que se despeñe por un camino de condescendencia y complacencia que sólo beneficiaría a los hermanos Castro y sus acólitos.

Hacer tal cosa sería un gravísimo error, convertiría a la Unión Europea en cómplice de abusos, de la opresión, del terror, de asesinatos como el de Orlando Zapata, y haría un daño incalculable a los héroes cubanos que luchan por la causa de la libertad.

Por todo ello, creo que cada uno de nosotros tiene una pequeña misión que cumplir, recordando cuantas veces podamos que la conquista de la libertad es tarea de todos, y que depende exclusivamente de la defensa firme de nuestras convicciones.

Es necesario, por ejemplo que cada turista, cada visitante a la isla, cada persona que hable con un cubano, se convierta en un mensajero de la libertad.

Es imprescindible que quienes acuden a la isla tentados por la belleza de sus espacios y por el calor de sus gentes, se conviertan en motores del cambio.

Basta con que expliquen cómo se acabó con la tiranía en casi todo el mundo civilizado y cómo las personas tenemos derechos consustanciales a nuestra naturaleza humana que no nos pueden ser arrebatados en nombre de caducas utopías colectivistas.

Basta con que cada turista le diga a cuantos cubanos se crucen en su camino, que la libertad es la mayor de las causas, y que queremos para Cuba libertad, democracia y respeto a los derechos humanos, lo mismo que disfrutamos en nuestro país.

Me enorgullece profundamente que, a la convocatoria de la Fundación FAES, hayan acudido cubanos de procedencia tan diversa. Hoy están juntos los cubanos que viven en la isla y los cubanos que viven en el exilio. Los que vivieron el arranque de la autodenominada revolución, y los que, habiendo nacido en otros países hace menos de 30 años, añoran las raíces que sus antepasados dejaron en una isla que aún no han podido visitar.

Hoy nos acompañan personas que en su día se beneficiaron del régimen, y otras que fueron oprimidas por él. Personas que se autodefinen como socialdemócratas, liberales, democristianos o conservadores, y que en la divergencia encuentran un estímulo a la hora de plantear sus propuestas para la Cuba democrática del futuro.

A todos ellos les une un poderoso motivo, el mismo que les vincula con la Fundación FAES. El deseo de que Cuba sea, de una vez por todas, una nación en libertad. A todos esos cubanos de bien va dirigido este homenaje. Con todos ellos celebraremos, más pronto que tarde, el triunfo de la libertad.

Queridos amigos cubanos,
Estamos con vosotros. No tengáis miedo.
Sed valientes. La libertad está próxima.
Tened siempre el anhelo de una Cuba en democracia,
Que viva el pueblo cubano en libertad.

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