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Multilateral

El Precio de la Integridad

Los MbyaGuaraní

(Versión en inglés)

De pequeños, nos enseñan a diferenciar entre lo correcto y lo viciado, y sin embargo, cada día experimentamos el debate que implica decidir el bien por encima del mal. En teoría, a medida que vamos creciendo se va facilitando la diferenciación, pero en la práctica, lo anterior no parece funcionar así. La triste realidad es que estamos tan acostumbrados a oír historias acerca del triunfo del mal, que llegamos al punto de sorprendernos cada vez que alguien hace lo correcto.

En la primavera de 2009 en el Paraguay del que soy originaria, un grupo de guerrilleros entrenado por las FARC colombianas llamado elEjército del Pueblo Paraguayo (EPP)” secuestró a un estanciero local. Fidel Zavala pertenecía a una familia de clase social alta, dueños de algunas tierras. Zavala fue secuestrado de su estancia en Concepción, uno de los departamentos más pobres del país, y el EPP exigió un rescate de 5 millones de dólares.

Justo antes de que fuera liberado en el verano de 2010, un componente de la última negociación exigía que la familia Zavala entregara la carne de 30 vacas a 3 comunidades pobres en concepto de “cortesía del EPP.” A través de este chantaje, el EPP pretendía justificar la extorsión compartiendo lo extraído a los ricos y compartiéndolo con los humildes en el nombre del “bien social.”

La primera comunidad que recibió la carne fue La Chacarita, el barrio marginal localizado en el centro de la ciudad de Asunción. En tres horas, fueron distribuidos 3.500 paquetes de 2-3 kilos de carne. Mientras miembros de la familia Zavala supervisaban la entrega (que les costó $10.000), residentes de La Chacarita les agradecían e irónicamente expresaban cuánto deseaban la liberación de Fidel. Como si fuese que dos camionadas de carne gratis no eran suficiente, 300 personas expresaron sus quejas por la escasez del producto.

Dos días después, la distribución estaba prevista para la comunidad indígena Mbya Guaraní en Concepción, y a sorpresa nuestra, éstos se rehusaron a aceptar todo aquello relacionado con la extorsión. Si bien fueron el único grupo en rechazar la carne de cortesía, eran también, por lejos, la comunidad más pobre. A pesar de carecer de electricidad, agua potable o animales para cazar, demostraron al mundo que poseían el verdadero significado de la integridad.

Los Mbya Guaraní dieron un ejemplo extremadamente poderoso en un país plagado de corrupción, pobreza y luchas sociales. Necesitamos más personas ejemplares en este mundo que sepan defender sus creencias y valores, especialmente en los momentos difíciles. Esta historia nos ha enseñado dos lecciones: 1) no existe excusa válida para elegir el mal sobre el bien, y 2) debemos apreciar la existencia de los indígenas en el país, ayudarlos cuando estén pasando por situaciones delicadas, y aprovechar sus enseñanzas, aun si son unas de las últimas personas en quienes pensamos cuando escuchamos la palabra “paraguayos.”


Andrea Burt
GCL 2012 Paraguay

Andrea es idealista, soñadora, activista y emprendedora social. Nacida en Paraguay, pero criada como ciudadana del mundo. 

Email: a.burt.h@gmail.com
Twitter: @andrea_burt

 

 

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